Reglas del discernimiento
313. Avisos para interpretar y manejar los movimientos de dentro de uno mismo, apropiados para primera semana
314. 1. Quien va sin libertad ni rumbo en la vida se suele contentar con éxitos y placeres imaginarios y falsos, con los que se siente bien y seguro en su desvío y avanza más en él; y al contrario: se inquieta y preocupa cuando atiende a su conciencia y razona.
315. 2. A la inversa: quien empieza a dominarse a sí mismo y a ser libre y vivir con rumbo en su vida, a veces se inquieta o desanima por temores infundados y dificultades imaginarias o falsas amenazas; y encuentra tranquilidad y ánimo al sentir claridad y fortaleza para seguir adelante en su camino.
316. 3. Son positivos los movimientos interiores que lo entusiasman a uno por lo definitivamente importante o lo llevan a querer ser libre y no vivir atado o a desear encaminarse con buen rumbo; por ejemplo, la confianza, la alegría y el empeño y gusto en lo que tiene que ver con nuestro destino, que dejan dentro de uno sentimientos de tranquilidad y de paz.
317. 4. Se dan también movimientos interiores y estados de ánimo negativos, como de obscuridad y confusión, de caos interior, de desconfianza, desánimo y flojera para todo lo que tiene que ver con tomar en serio la vida, con sensaciones de absurdo y de que no vale la pena y con impulsos a olvidarse de todo esto y refugiarse en lo contrario; y entonces le vienen a uno pensamientos contrarios a los que le vienen cuando se siente en estados de ánimos positivos.
318. 5. En estos estados interiores negativos no se deben cambiar las decisiones ya tomadas antes en momentos mejores; porque, como en éstos hay claridad para señalarse un buen rumbo, así en los otros hay obscuridad, confusión y falta de libertad para hacerlo.
319. 6. En estas situaciones negativas es muy provechoso actuar directamente contra ellas, dedicando más empeño y tiempo a los diversos ejercicios, como a la reflexión o al vigilarse a sí mismo, y evitando buscar complacerse o dejarse llevar, o hasta procurándose alguna molestia externa por ir más en contra de los movimientos negativos que lo invaden por dentro.
320. 7. En un estado negativo uno ha de ser consciente de lo débil que es; pero al mismo tiempo ha de estar seguro de que es capaz de salir adelante, por difícil que parezca.
321. 8. En esas situaciones ayuda a esforzarse en aguantarlas con paciencia, y al mismo tiempo pensar que son pasajeras y no suelen durar, luchando contra ellas como el aviso 6 se dice.
322. 9. Estos estados de ánimo negativos pueden darse en tres formas principales: primera, para que nos demos cuenta de nuestros descuidos y de que andamos haciendo muy a medias nuestros ejercicios; segunda, como una prueba, que nos ayude a medir nuestro aguante y nuestra resistencia en los momentos difíciles; y tercera, para que seamos realistas, y no creamos que todo va a ser siempre sencillo y grato, ni nos ilusionemos con entusiasmos que pueden acabarse, ni nos juzguemos demasiado capaces a nosotros mismos.
323. 10. En los momentos mejores es bueno prever cómo podrá reaccionar uno cuando pasen ellos y vengan los peores, y se ha de dar uno ánimo y fuerza para entonces.
324. 11. En los momentos de entusiasmo hay que ser realista y recordar los ratos de pesimismo y de desánimo; y al revés: en los malos ratos hay que acordarse de los buenos y convencerse de que uno puede salir adelante.
325. 12. Ante un estado de ánimo negativo, lo mejor es reaccionar con energía; porque si uno se va dejando llevar poco a poco, cada vez va siendo más difícil que reaccione y acaba por hacérsele casi imposible.
326. 13. Cuando uno se va atando y desviando y va perdiendo libertad y rumbo, es fácil que quiera que nadie sepa lo que le pasa o está haciendo, y que lo quiera tener todo como en secreto; porque en el fondo quisiera engañarse y sabe que una persona de buen juicio le estorbaría, ayudándole a desenmascarar su engaño y a comprender y corregir sus errores.
327. 14. Más fácilmente pierde uno libertad y dominio de sí en aquello en que es más débil o más inclinado a hacerse tonto, y por eso allí es donde más debe cuidarse.
Avisos más finos para lo mismo, apropiados para segunda semana
328. Avisos más finos para lo mismo, apropiados para la segunda semana
329. 1. El camino de Jesús es de alegría profunda, y no de tristeza o confusión. Estas son contrarias a Jesús y proceden de engaños, falsedades o apariencias.
330. 2. Una alegría y paz profunda e inesperada descubre la presencia de Jesús, que invita y atrae hacia lo suyo. Por “inesperada” se entiende que no venga de imaginaciones, sentimientos o razonamientos con que uno la ande procurando.
331. 3. Estos empeños nuestros (imaginaciones, razonamientos, etcétera) pueden dar origen a diversos tipos de entusiasmos y satisfacciones: unos que nos impulsan a la libertad en la causa de Jesús y otros que lo hacen en sentido contrario.
332. 4 Es muy común empezar con buen rumbo y terminar perdiéndolo, o empezar con libertad y terminar con ataduras, por no descubrir cómo uno mismo poco a poco se engaña.
333. 5 Hemos de estar muy atentos a los procesos de nuestros pensamientos y planteos: si de principio a fin son positivos, para seguirlos; pero si empiezan con buen rumbo y luego van desviándose, o se va perdiendo la verdadera libertad, o la tranquilidad y paz profundas, entonces habrá que resistirse a ellos.
334. 6. Cuando esto anterior sucede, ayuda mucho detenerse a revisarlo: cómo poco a poco se fue cayendo en el engaño y se fue perdiendo la libertad, y se fue uno apartando de Jesús y su causa; y cómo se perdió la alegría y la paz interiores; para así sacar lección de la experiencia, para cuando de nuevo se empiece a presentar el caso.
335. 7. A quien va siguiendo más y más el camino de Jesús, las invitaciones o llamados de él le parecen como connaturales, y los contrarios le resultan estridentes; y sucede a la inversa a quien no se domina a sí mismo y carece de libertad y rumbo. Y la razón es clara: que algo entra con suavidad en lo que se le parece y choca con lo que le es contrario, como una gota de agua que de muy diversa manera cae en una esponja mojada o en una piedra.
336. 8. Cuando se dan la paz y alegría inesperadas, señales de la presencia de Jesús, hay que tener mucho cuidado, pasadas ellas, en el tiempo que sigue, en que uno queda como predispuesto por lo anterior. Porque muchas veces en este tiempo se le ocurren a uno cosas o proyectos que no son los de Jesús o aun son contrarios a él y a su causa; y para distinguir unos de otros hace falta detenerse mucho a examinarlos antes de darlos por válidos y comenzar a realizarlos.
Re-elaboración de Felix Palencia sj
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