La expulsión de los jesuitas fue parte de un proyecto de “modernización”
Al creer que Inglaterra era la potencia dominante por colocar al Estado por encima de la Iglesia, los monarcas europeos intentaron lograr algo parecido.
En la historia de occidente las relaciones entre el Estado y la Iglesia convivían con un triple polo de poder: la autonomía del sujeto, la libertad de la Iglesia y la libertad del Estado, que estaban siempre en competencia. Pero en el siglo XVIII la corona portuguesa, francesa y española decidieron que tenían los medios para reducir el polo del poder de la iglesia. Con este objetivo se lanzaron con una serie de procesos que implicaban primero la erradicación del sistema estético que había servido como lenguaje de comunicación común, es decir, el lenguaje barroco y el empeño por extirpar el uso de las lenguas indígenas; segundo, la erradicación de las fiestas populares, que era lo que vinculaba a las clases indígenas con las clases superiores, y tercero, la erradicación de la Compañía de Jesús concebida como el órgano principal de defensa de la Santa Sede y de ese orden social que no aceptaba la sumisión total de la sociedad al Estado, sino que pensaba que tendría que haber una zona de autonomía para el sujeto y para la iglesia.
¿Cuáles fueron los resultados de esa ofensiva para la Nueva España? En la madrugada del 25 de junio de 1767 llegaron a las ciudades donde había miembros de la Compañía de Jesús, pliegos que habían sido enviados desde España con la orden de que no se abrieran hasta la madrugada de ese día con la presencia de soldados y autoridades locales. En ellos venía una carta del Rey de España donde daba la orden de que se reuniera a los jesuitas y se les leyera la carta donde se daba la orden de abandonar inmediatamente sus territorios y dirigirse caminando hacia el puerto de Veracruz. El Rey de España le hizo a la Compañía de Jesús un inmenso regalo, sin quererlo, porque no los acusó de nada.
El Rey no se atrevió acusar a los jesuitas de nada, en el edicto decía: “Estimulado de gravísimas causas y por otras razones urgentes justas y necesarias que reservo en mi real ánimo". Sin ninguna acusación los jesuitas son expulsados de todas las casas. Esta declaración fue acompañada por la declaración del Virrey de la Nueva España, que decía: “Pues de una vez para que en lo venidero deben saber los súbditos del monarca que ocupa el Rey de España que nacieron para obedecer y no para discurrir ni opinar sobre los asuntos de gobierno”. Estas terribles declaraciones fueron un gran golpe para nuestro país. Con la expulsión de los jesuitas destruyeron lo que habían construido por siglos: el sistema educativo fue desbaratado, las bibliotecas fueron saqueadas, las granjas de producción desaparecieron, las misiones y los indígenas fueron abandonados. Hay grupos que se levantan en armas, pero es muy importante el dato de que no hay un sólo jesuita que ejerza algún tipo de protesta violenta. Por el contrario, son ellos los que frenan los intentos de sublevación por parte de las poblaciones.
¿Cuáles son las últimas modernizaciones que se han realizado en México?
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